Autoexigencia y Cambios Vitales
Ángela Cardona Trujillo — psicóloga colegiada nº 28088. Trabajo en Barcelona, exclusivamente online

Una de las cosas que encuentro en consulta alineado a la época en la que vivimos, es la autoexigencia. Esa dificultad en parar, en delegar o en desconectar o por el contrario esa paralisis y bloqueo que vienen del mismo lugar, de una sensación de insuficiencia que no cesa, o esa incapacidad de disfrutar ni aun con el trabajo hecho.
Si a este sistema actual en el que no paramos se le suma un cambio vital: una maternidad, una ruptura, una migración, un cambio de trabajo, una pérdida importante o el ciclo de la edad, esta autoexigencia se hace mucho más difícil de sostener y puede causar angustia entre otro síntomas físicos o emocionales.
¿Qué es la autoexigencia?
La autoexigencia es abordada por diferentes disciplinas teoricas en psicología, evidentemente funciona muchas veces como motor de movimiento, en si misma no es un problema, en parte es lo que permite comprometerse con lo que a uno le importa. Digamos que esta funciona bien, cuando se puede ajustar el objetivo, aprender del error y seguir.
Pero es que en muchas otras ocasiones puede llegar a ser un obstáculo. Terapéuticamente podría explicarse como la diferencia que existe entre los estándares que se propone (con el trabajo, con una misma, con las personas que se quieren) y la sensación de fracaso personal al no alcanzarlos. Se desregula cuando se convierte cada fallo en una prueba sobre el propio valor o cuando el alivio de haberlo conseguido dura poco antes que aperezca la siguiente exigencia.
Es ese sentimiento intimo de no llegar, de abarcar mucho y no saber soltar, de no ser suficiente, donde nunca se alcanza el ideal, aunque se logren las metas propuestas incluso. Donde ya no se siente como una elección y empieza más bien a parecerse a una condena. Esa sensación de que algo se nos impone aunque no queramos.
La autoexigencia no es igual para todo el mundo. Aunque estamos inmersos en un sistema que lo fagocita, a veces es el estandar viene de uno mismo, muchas veces es uno que viene desde afuera, de los mandatos familiares, del trabajo, de la pareja, de los ideales de maternidad, juventud, belleza o eficiencia. Puede ser que sea dirigido al cuidado de los los otros más que hacia el propio rendimiento personal. Es por eso que entender de qué tipo se trata en cada caso es parte del trabajo que se hace en la terapia.
Si quieres puedes leer más sobre la sensación de insuficiencia, en mi articulo del blog: no-soy-suficiente-y-otros-machaques
La culpa
La culpa suele ser el acompañante permanente de la autoexigencia, sobre todo cuando está orientada al cuidado de los otros, culpa por no hacerlo bien, por descansar, por priorizarse, por decir que no, por no agradar o quedar mal, por no satisfacer lo que se cree que los otros esperan. Desde una mirada feminista la culpa no es casual, responde a un mandato social muy voraz que ha hecho recaer de forma desigual la responsabilidad de los cuidados y el bienestar ajeno y que convierte el poner límites en un reproche interno, en excesiva preocupación.
Ansiedad, estrés y burnout
Cuando se ssotiene en el tiempo, la autoexigencia puede derivar en ansiedad y en estrés, en sus formas más extremas puede llegar al burnout. Una de las grandes dificultades que encuentro en consulta es la incapacidad para reconocer el cansancio, y se confunde muchas veces con vacío existencial, bloqueo o depresión.
Autoexigencia y cambios vitales
La autoexigencia suele sostenerse bien mientras todo sigue su curso conocido, pero esto nunca puede ni debe ser permanente. En los cambios vitales, como un cambio de trabajo o un despido, irte de casa familiar, una mudanza, la maternidad, un duelo, una ruptura, la perimenopausia, el cuidado de los mayores, etc ... lo que venía funcionando muchas veces se vuelve insostenible. Justamente cuando el terreno se mueve es cuando más necesitamos parar y es cuando más nos exigimos seguir funcionando igual que siempre. Muchas personas me llegan a consulta en este punto, no porque haya un patrón nuevo sino porque un cambio vital lo ha hecho imposible de sostener como antes.
Preguntas frecuentes
¿Necesito tener claro que me pasa antes de contactarte?
No, muchas personas llegan con la sensación de estar agotadas de exigirse, sin saber ponerle nombre a lo que les ocurre. Esto es justamente un trabajo de la terapia, no es un requisto previo.
¿Es lo mismo autoexigencia que perfeccionismo?
Están relacionados, pero no son lo mismo. El perfeccionismo se centra en el resultado y en la intolerancia al proceso. Muchas veces causa paralisis e inhibición. La autoexigencia es la insistencia de la insuficiencia. Los dos pueden presentarse y los dos pueden traer malestares como la insatsifacción crónica, la preocupación constante, la angustia, el insomnio, la ansiedad o sintomas físicos.
¿Sirve la terapia, aunque sienta que no "estoy tan mal" solo cansada de exigirme?
Si, no hace falta llegar a un punto de crisis para que tenga sentido buscar eun espacio terapeutico. Es bastante habitual que quien más se exige tarde más en darse permiso para pedir ayuda, precisamente porque "no estar tan mal" se vive como no tener motivos suficientes. Es parte d el amisma autoexigencia poder resolverlo sola.
¿Cómo son las primeras sesiones?
Se suelen llamar entrevistas porque son para conocernos y entender con más detalle qué te trae a consulta. Suelo hacerte preguntas por tu vida en general y es a partir de lo que vaya apreciendo que podremos crear un objetivo terapeutico a trabajar. Es una oportunidad también para que te escuches en voz alta con una atención que no encontrarás en otro espacio, ya que este es particular. Puedes leer más en Primera Sesión y Honorarios
¿Cuál es la frecuencia de las sesiones?
Generalmente al empezar es una sesión semanal, aunque esto se puede ajustar según el momento y lo que necesite cada proceso. Suelen ser semanales el primer mes y luego quincenales. Las de seguimiento mensuales y por último a demanda.
¿Atiendes también a hombres, o sólo a mujeres?
Atiendo principalmente a mujeres y también a hombres. Mi enfoque está atravesado por la perspectiva feminista, lo que no significa que sea exclusivo de un género, sino que que tengo en cuenta cómo el género atraviesa la manera en que la persona vive la autoexigencia y el cuidado.
¿Cómo reservo una primera sesión?
Puedes agendarte directamente en mi app de citas, o escribirme un mail a angelacardonatrujillo@gmail.com
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